Se implementa el primer programa de quimioterapia intraarterial para evitar la ceguera por cáncer infantil
Quito, 3 de febrero de 2026.– El esquema de tratamiento para el retinoblastoma (el cáncer ocular más común en niños) acaba de dar un salto significativo en Ecuador, con la puesta en marcha del primer programa de quimioterapia intraarterial en el país. Este hito, desarrollado por el Hospital Metropolitano, incorpora la tecnología necesaria para salvar el globo ocular de pacientes que, hasta hace poco, estaban destinados a la enucleación (extirpación del ojo) o a costosos tratamientos en el exterior.
Si bien en el país ya existían opciones como el láser o la cirugía tradicional, Ecuador carecía de un programa estructurado de quimioterapia intraarterial, una técnica de alta complejidad que ataca el tumor desde el interior de la arteria oftálmica.
Tecnología de precisión para salvar el ojo
La quimioterapia intraarterial consiste en el uso de un microcatéter que viaja desde la zona inguinal hasta la arteria oftálmica, una estructura milimétrica. Una vez allí, se coloca la medicación oncológica directamente en el ojo afectado, maximizando el efecto sobre el tumor y minimizando los efectos secundarios de la quimioterapia sistémica.
"Nos estábamos quedando sin armas para ofrecer a estos niños", explica la Dra. Gisela Sánchez Fernández, hematoncóloga pediatra y subjefe de Pediatría del Hospital Metropolitano. "Con este programa, el objetivo es salvar la visión junto con la vida. Ya no solo buscamos que el niño sobreviva al cáncer, sino que pueda seguir viendo, asistiendo a la escuela y teniendo una vida plena".
Impacto social: De la ceguera inminente a la recuperación visual
El programa ya registra sus primeros tres casos de éxito. Se trata de pacientes que, debido a la agresividad de la enfermedad, ya habían perdido un ojo y estaban a punto de ser sometidos a la extirpación del segundo, lo que significaba la ceguera total.
Uno de los casos más conmovedores es el de una niña que, tras ser evaluada para cuidados paliativos, recibió el tratamiento intraarterial en el hospital. "Antes la paciente solo percibía bultos; hoy ya puede ver y reconocer su entorno. Es un cambio radical de vida", destaca la Dra. Sánchez. Estos primeros procedimientos han sido posibles gracias a la alianza estratégica con la Fundación Metrofraternidad, permitiendo que niños de sectores vulnerables accedan a esta tecnología de punta.
Un equipo multidisciplinario a la vanguardia
La implementación de este programa en el Hospital Metropolitano responde a la
necesidad de ofrecer tratamientos oportunos de alta complejidad, evitando que el paciente deba buscar atención en el extranjero. Esta iniciativa es el resultado de un trabajo articulado entre el Hospital, la Fundación Metrofraternidad y un equipo de médicos voluntarios especializados, quienes han sumado gestión, conocimiento clínico y tecnología de punta para poner en marcha una técnica altamente eficaz en el tratamiento del retinoblastoma, el cáncer ocular más frecuente en la infancia.
Con este avance, el Hospital Metropolitano reafirma su liderazgo en medicina de alta complejidad, integrando protocolos internacionales de vanguardia que posicionan a la oncología pediátrica del país al mismo nivel de excelencia de los referentes mundiales.









