Luego del parto, la lactancia es el momento que mayor expectativa genera en la madre. La emoción de alimentar al bebé con su propia leche puede venir acompañada, muchas veces, de dudas y temores.
Estos son ocho mitos que, aunque menos comunes, aún llegan a oídos de las madres en periodo de lactancia. La pediatra Patricia Vásquez del Hospital Metropolitano, los aclara:
1. El ejercicio físico afectará el sabor de tu leche.
No existe una relación entre el ejercicio físico y el sabor de la leche materna. Más bien el ejercicio moderado es positivo para la salud de la madre y debería promoverse. Algunas mujeres piensan que la producción de ácido láctico, resultado de un ejercicio físico extenuante, puede cambiar el sabor de su leche y afectar al bebé. No es verdad.
2. Si como alimentos que producen gases como granos, coliflor y otros, le pasaré los gases a mi bebé.
Ningún estudio sugiere esta posibilidad. Este tipo de alimentos provocan más gases solo en el organismo de la madre. Lo que está comprobado es que el tipo de alimentación de la mujer embarazada determina la afinidad o gusto del bebé por lo que come; por ejemplo, si la madre no comió vegetales, su pequeño los rechazará cuando se empiecen a introducir otros alimentos.
3. Los sustos, disgustos o problemas te pueden cortar la leche.
Aunque hay una relación determinante entre el estado emocional de la madre y el bienestar de su bebé, hasta sus cinco años de vida, no existe ninguna base para esta creencia. Lo que puede cortar la leche es la falta de succión del bebé, quizá alguna medicación y una insuficiente alimentación de la madre. No hay que iniciar dietas para bajar de peso durante la lactancia.
4. Si me quedo embarazada de nuevo, debo suspender la lactancia.
Se piensa que si la mujer se embaraza mientras amamanta, su leche ya no será un buen alimento. Es una idea cultural errónea acompañada de una tendencia que favorece el uso de leche de fórmula. La pediatra explica que existe la ‘lactancia en tándem’, es decir, la madre alimenta al bebé mientras gesta a otro hijo, sin ningún problema; incluso, puede dar de lactar al mayor y al menor al mismo tiempo.
5. Por las tardes se tiene menos leche que por la mañana.
El momento del día en que lacta el bebé no determina la cantidad o calidad de la leche. Quizá este mito surge porque la madre está más cansada en la tarde y asume que su leche ya no es suficiente. La realidad es que la leche materna se adapta a las necesidades del lactante, en cada momento del día y en cada circunstancia, y siempre es suficiente porque el bebé toma lo necesario.
6. La lactancia aumenta la caída del cabello.
Durante el posparto, entre las semanas 8 y 12, hay una mayor caída de cabello independientemente de que la madre esté o no alimentando al bebé con su leche. Se trata de un ciclo normal que se explica en los cambios hormonales y metabólicos propios de esta etapa, sostiene la especialista. La lactancia no es la causa. La buena noticia es que la mujer recuperará la cantidad normal de cabello.
7. Durante la lactancia, las relaciones sexuales deterioran la leche.
La relación sexual es un acto totalmente fisiológico y normal que no tiene por qué afectar o interferir en la lactancia materna. Durante el posparto, tal vez las mujeres no se sienten dispuestas a tener intimidad con su pareja, “pero no hay nada en la ciencia que sustente esta creencia”.
8. Consumir cerveza incrementa la producción de leche.
El consumo de todo tipo de alcohol está contraindicado durante la lactancia. Si la madre toma cerveza, ésta llegará al bebé a través de la leche materna con todos sus nocivos efectos para el cerebro del niño. No hay ningún alimento, bebida o sustancia que sea la ‘salvación’, insiste la doctora Vásquez; es la correcta succión del bebé la que garantiza la producción de leche.
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